Cómo escribir el guión de una audioguía

Cómo escribir el guión de una audioguía

Estimado museófilo: si trabajas para un gran museo tipo Thyssen, el Prado o la Tate, no hace falta que sigas leyendo. Seguro que tu audioguía ya incorpora storytelling, recursos de accesibilidad, realidad aumentada y quién sabe cuántas cosas más, y si no fuera el caso, seguro que ya estás debatiendo con otros departamentos cómo incorporar todo eso.

Pero puede que seas un museo que se enfrenta a la realización de una audioguía por primera vez y que no sepas por dónde empezar. Si lo que buscas es una audioguía sin más pretensiones (de momento) que ampliar adecuadamente y en varios idiomas las explicaciones que ofreces en sala, quizá las indicaciones que siguen te sean de alguna utilidad, tanto si preparas una audioguía para nosotros como si lo haces por tu cuenta.

Elige las piezas de tu exposición que quieras explicar a tus visitantes

Incluso aunque tu museo sea diminuto, no va a ser posible ni deseable aportar explicaciones sobre todas tus piezas expuestas. Antes de ponerte a escribir el guión es conveniente que te plantees qué objetos van a ser objeto de una explicación locutada. No conviene que la audioguía sea excesivamente extensa ni que su volumen de información abrume a tu visitantes. Lo sé, todas tus piezas son maravillosas y hacer una selección es muy difícil. Pero consuélate pensando que tu elección es una manera indirecta de guiar a tu visitante sobre las obras a las que te gustaría que prestara una atención especial. Hay varios criterios que pueden ayudarte:

  • Es una pieza de enorme valor histórico o artístico, o sea, un highlight del museo que no sería concebible dejar fuera.
  • Es una pieza cuya función o importancia no se comprendería sin una explicación.
  • Es una pieza quizá poco valiosa, pero con una historia detrás que la vuelve significativa.
  • Es una pieza quizá poco valiosa, pero que llama mucho la atención del público.

La cantidad final de piezas escogidas depende de varios factores, como del tamaño del museo y, naturalmente del presupuesto. Ten en cuenta que lo habitual es que se preste mucha más atención a las obras que se encuentran al principio del recorrido, cuando el visitante todavía está rebosante de energía y de interés. A medida que avance las fuerzas empiezarán a flaquearle y disminuirá su deseo de estar de pie frente a un objeto escuchando la explicación. Así que si te excedes en el número de piezas presentes en la audioguia corres el riesgo de saturar a tu audiencia ya en las primeras salas y que pase a toda prisa por las últimas. (Nuestras audioguías no hay que devolverlas, de modo que si tu visitante queda exhausto podrá seguir escuchando cómodamente sentado en una cafetería o en un hotel varias horas o días más tarde, pero es mejor evitar excesos).

Siempre puedes ver esta selección como un work in progress e ir afinándola poco a poco. Nosotros te proporcionaremos datos sobre cuáles son las pistas más escuchadas y feedback de los visitantes, así que poco a poco irás averiguando cuáles son las pistas más apreciadas. Si decides añadir o quitar contenidos, podemos hacerlo fácilmente y en cualquier momento.

Complementa la explicación de las piezas con pistas introductorias

Las audioguías no tienen que limitarse solo a dar explicaciones sobre los objetos expuestos. También puedes añadir pistas de tipo introductorio, por ejemplo para presentar el contenido de una sala o para dar unas pinceladas generales sobre el artista cuya obra vas a presentar. Ten en cuenta que al no estar vinculadas a ningún objeto en concreto éstas suelen ser las pistas más “duras” para el visitante, que llega con el ansia de ver cosas y no de permanecer parado escuchando. Limítate a las indispensables e intenta hacerlas especialmente atractivas y breves.

Incorpora las voces originales de comisarios y artistas

Especialmente en las exposiciones temporales el tiempo apremia y no siempre es posible generar contenidos más allá de las cartelas expuestas. Especialmente en ese caso, un importante valor añadido para el público nacional de tu audioguía pueden ser los testimonios directos, que además resultan fáciles y rápidos de obtener. ¿Y si le pides directamente al artista que le explique a tu público algunas de sus piezas? Tiene algo mágico escuchar la voz del artista mientras admiras su obra expuesta. Si tu museo es científico y ha venido a visitarlo un experto internacional, ¿por qué no pedirle una brevísima explicación sobre alguna pieza sobre las que sea especialista y añadirla?

También puedes hacerlo con el comisario de una exposición temporal. Los comisarios a veces pasan desapercibidos por el público en general y muchos agradecerán tener la oportunidad de aportar su particular punto de vista sobre su concepción de la exposición o sobre la elección de determinada obra. Nosotros lo hicimos con Amador Vega, comisario de La máquina de penar: Ramón Llull y el ars combinatoria del CCCB y fue todo un éxito. Sus sabias aportaciones complementaron y enriquecieron muchísimo las pistas de audio más convencionales que también ofrecimos.

Audioguía Nubart para 'La máquina de pensar. Ramón Llull i el ars combinatoria' en el CCCB con comentarios de Amador Vega

Ayúdate de un cronómetro, pues la principal dificultad estriba en conseguir que estos expertos se atengan a la duración de una pista de audioguía y no se extiendan demasiado en sus explicaciones. Nosotros podemos ayudarte con la edición y adaptación de las pistas, e incluso con la grabación.

Prepara el guión pensando en una audioguía

Muchos museos se plantean crear una audioguía solo para proporcionar explicaciones en otros idiomas y satifacer a los visitantes extranjeros. A algunos les tienta emplear sin más como guión las cartelas ya existentes en castellano en las paredes de las salas. Sin embargo, más de la mitad del público que solicita una audioguía en España suele ser nacional. Las adioguías no solo cumplen la función de acercar las obras expuestas a los turistas, sino también la de ampliar la información ya disponible en sala. Si solo le ofrecemos la locución de las cartelas que el visitante ya es capaz de leer por su cuenta en las paredes de la sala, se sentirá decepcionado y tal vez estafado. Así pues, siempre que sea posible conviene vencer la pereza y ampliar, sintetizar, adaptar o mejorar el material escrito del que ya dispongamos.

“Mejorar” no quiere decir necesariamente aportar muchos más datos. Al contrario, la concentración de quien escucha es muy distinta a la de quien está leyendo. Es mejor que tu audioguía no indique la altura, la anchura, la profundidad y el peso, con varios decimales, de la escultura expuesta: estos datos tan precisos pueden tener mucho sentido en la cartela de la pared, pero difícilmente podremos asimilarlos si solo los escuchamos. Reduce las fechas y los datos numéricos a lo esencial.

Por el mismo motivo tampoco conviene emplear frases lagas y con muchas subordinadas. Habitualmente tu visitante estará de pie -es decir, relativamente incómodo- y escuchando. Lo mejor es que trates de ponerte en su piel y que leas en voz alta lo que acabas de redactar. Si se te traba la lengua al leer, lo más probable es que al locutor profesional también le resulte difícil plasmar ese texto con fluidez y naturalidad. Recorta o divide las frases que más te cueste leer en alto.

Puedes crear una audioguía especial para niños o una concebida para un público docto y muy profesional. Incluso puedes ofrecer a tu visitante la posibilidad de escoger entre un registro u otro (con Nubart puedes hacerlo). Pero lo más habitual es que tu audioguía pretenda satisfacer la necesidad de un público general interesado, pero no experto. Así que evita la jerga profesional, los neologismos o los conocimientos especializados, aunque como conservador especializado te avergüence un poco bajar el registro. El 99% de tus visitantes lo agradecerá (y el 1% restante siempre podrá ir a la tienda a comprar el catálogo ;-)

Y si quieres bordarlo, haz uso de anécdotas o de curiosidades relacionadas con la pieza: ayudará a tu visitante no solo a recordar mejor esa obra, sino también a tu museo, que es también de lo que se trata.

Calcula la duración de la audioguía

Sintetizar información es un arte y un desafío. Pero no hay nada más agobiante para un visitante que una pista demasiado larga. 3 minutos cómodamente sentado en el sofá de tu casa transcurren en un soplo, pero tres minutos de pie entre desconocidos parado ante una pieza pueden suponer una eternidad.

¿Digo 3 minutos? ¡Ya son demasiados! La pista ideal de una audioguía está por debajo de los dos minutos. Nosotros lo hemos comprobado, cronómetro en mano: las pistas de las mejores audioguías que conocemos raramente superan esa extensión.

Cuenta que un minuto en castellano equivale a aproximadamente 150 palabras. Si quieres ir sobre seguro, no dejes que las pistas de tu audioguía superen las 300 palabras.

Seguramente ninguno de tus visitantes escuchará seguidas todas las pistas de tu audioguía: precisamente uno de los atractivos de este recurso es que el visitante puede escoger cuáles son las piezas sobre las que desea ampliar la información. No obstante, si juntáramos todas las pistas una con otra, el tiempo total no debería superar el que tardaríamos en visitar la exposición sin la audioguía. Seguro que en tu museo ya se ha calculado el tiempo promedio que el público suele dedicar a la visita: una buena medida orientativa para la duración ideal de una audioguía es dividir ese tiempo por la mitad. Así que si tus visitantes suelen quedarse una hora en tu museo, tu audioguía podría tener una duración total de 30 minutos.

Creemos que tú eres quien mejor conoce tu museo y la persona más adecuada para recopilar la información idónea sobre cada pieza y transmitirla por escrito para tu audioguía. (No obstante, si quieres que nos ocupemos también del guión, podemos hacerlo: ¡pídenos presupuesto!) En Nubart revisaremos el guión que nos propongas y te asesoraremos sobre posibles adaptaciones o mejoras. Nuestras tarifas estándar cubren la traducción de tu guión a otros idiomas y la locución profesional, así que de todo lo demás ya nos ocuparemos nosotros.

Si quieres profundizar más, te recomendamos Cómo escribir audioguías de Almudena López Molina.

¿Estás en desacuerdo con algunos de estos puntos? ¿Te apetece añadir algo más? ¡Déjanos un comentario!

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Sobre Rosa Sala

Rosa Sala es CEO y co-fundadora de Nubart

Berlín / Barcelona https://www.linkedin.com/in/rosasalarose/

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