Cómo obtener datos sobre los visitantes de tu museo

Cómo obtener datos sobre los visitantes de tu museo

¿Alguna vez te has preguntado por qué la azafata que te da la bienvenida cuando entras en el avión siempre tiene una mano detrás de la espalda?

No se trata solo de una cortesía. La azafata, además de saludarte, te está contando. La mano que tiene en la espalda oculta discretamente de tu vista un contador de pasajeros como éste: Herramienta para capturar el número de pasajeros Se habla mucho de lo difícil que resulta interpretar datos. Pero hay otra dificultad quizá aún mayor, que es la de obtener datos. Ya ves, incluso con la tecnología puntera de la que dispone hoy un avión, capturar un dato aparentemente tan simple como el recuento de pasajeros obliga a desarrollar cierta inventiva.

Y lo mismo sucede en los museos. Antes de reflexionar sobre las estrategias a seguir en función de los datos acumulados sobre tus visitantes, necesitas encontrar un modo idóneo y discreto para obtenerlos.

La dificultad de obtener datos sobre los visitantes

En un museo, quizá la cifra de visitantes sea el dato más fácil de obtener, pero lo demás ya empieza a volverse complicado. Al vender la entrada, muchos museos preguntan a su público por el país de procedencia o el código postal. Pero eso no solo supone una molestia que algunos visitantes consideran indiscreta, sino también una complicación añadida para el personal de recepción. Éste, además de ocuparse de dar el cambio o de proporcionar una explicación al visitante, tendrá que apuntar correctamente los datos obtenidos, y lo que en principio parece fácil puede volverse muy complicado en las horas de mucha afluencia de público.

Pero, además, este método no permite captar algunos de los datos más importantes para un director de museo: ¿De qué país viene tu visitante? ¿Cuánto tiempo ha permanecido en tus instalaciones? ¿Qué le ha parecido la exposición? ¿Qué obras le han interesado más?

Nubart también es una herramienta para capturar los datos de los visitantes

Ahí donde las compañías aéreas disfrazan de saludo de cortesía lo que en realidad es una estrategia para obtener un dato, Nubart ofrece una audioguía.

En efecto: las audioguías Nubart constituyen un sistema de recopilación de datos de primer orden para tu museo. Son, por así decirlo, tu azafata. Y todo ello de forma automatizada, sin distraer al personal ni molestar al visitante.

Para acceder al contenido multilingüe y multimedia de las audioguías Nubart, el visitante utiliza su propio móvil (lo que en la jerga tecnológica se denomina BYOD, por ‘bring your own device’). De este modo nuestro sistema puede capturar datos muy valiosos y de forma totalmente anónima y sin infringir ninguna Ley de Protección de Datos, ya que de ningún modo podemos acceder a la identidad, a las cuentas ni al número de teléfono del usuario de nuestras audioguías. Sí que podemos averiguar, por ejemplo, el país de procedencia del visitante y su idioma habitual, datos de fundamental importancia para enfocar el marketing de un museo. Actualmente algunas audioguías tradicionales (es decir, aparatos) también permiten capturar datos de uso, pero nunca el país de procedencia: esa información solo puede obtenerse preguntando directamente al usuario o bien captando ese dato de forma automática a través de su móvil, como hacemos en Nubart.

También hemos incorporado a los informes estadísticos que proporcionamos al museo o centro de exposiciones algunos datos cuya obtención exige algoritmos complejos, como el tiempo total de uso del audio por cada usuario o visita, o el período aproximado de permanencia en las instalaciones.

Multitud en un museo

Por último, ofrecemos el listado de las pistas más escuchadas, con sus porcentajes respectivos. Este dato proporciona datos a veces sorprendentes sobre qué obras han interesado de verdad al público de un museo, ya que el tiempo que el visitante pasa en un museo es limitado y normalmente solo clicará en las pistas de audio de las obras que hayan llamado su atención o de verdad le interesen. Sabemos por experiencia que este dato no siempre coincide con lo que el comisario de una exposición espera o desea. Pero al disponer de esta información, el museo puede decidir si potenciar aún más en sus instalaciones o en futuras exposiciones las obras favoritas del público, atrayendo a más visitantes, o por el contrario si prefiere buscar nuevos modos para atraer el interés de su audiencia sobre las obras que, en su opinión de experto, más lo merecen.

Cómo saber la opinión de los visitantes de tu museo

Pero también podemos capturar datos en uno de los momentos más importantes de la visita a un museo, que es el final del recorrido. En ese momento, el visitante se habrá formado una impresión muy precisa sobre la exposición. Tiene esa impresión fresca en la memoria y también la emoción asociada, ya sea entusiasmo o decepción.

Sería el momento ideal para que un museo lo abordara para averiguar qué aspectos podría mejorar. Pero, ¿cómo hacerlo? Los métodos habituales no resultan satisfactorios:

  • Encuestas personales:* Ya sea a través de una costosa agencia o con la ayuda de su propio personal, algunos museos colocan a alguien con un bloc de notas a la salida para entrevistar a los visitantes que acaban de ver la exposición. Pero llegado este momento, los visitantes han pasado varias horas de pie y están cansados e impacientes. Además, a muchos no les gustará expresar críticas en presencia un representante del museo.

  • Terminales de Feedback: La variante automatizada de las encuestas personales son los llamados terminales de Feedback, aparatos para encuestas en caliente que vemos a menudo en aeropuertos y otros lugares públicos. Algunos tienen un teclado que permiten registrar respuestas detalladas a muchas preguntas. Otros, en cambio, muestran sólo tres emoticonos que el visitante debe tocar casi al pasar: “Me gusta”, “neutral” y “No me gusta”. Un visitante cansado de estar muchas horas de pie difícilmente querrá emplear la primera variante. Y la segunda es demasiado simple para transmitir una información verdaderamente relevante para un museo. Además, estos terminales son caros. Según nuestras indagaciones, su alquiler y mantenimiento cuesta entre 50 y 200 euros al mes.

El breve cuestionario de las audioguías Nubart resuelve este problema. El visitante se encuentra con él al final del contenido digital, momento que en el entorno real equivale al final de su visita. Lo tendrá abierto en su móvil, ya que no lo reenviamos a ninguna página externa. Puede responderlo cómodamente en unos segundos, ya sea ahí mismo, en el metro de regreso al hotel o en la cafetería del museo. Y al ser un cuestionario anónimo y no presencial, no se sentirá intimidado ni agobiado y podrá expresarte son toda libertad. ¡Probablemente estas facilidades expliquen la elevada tasa de respuesta del 11-12% de los usuarios de nuestras audioguías! Lo mejor de todo: el museo podrá recibir estos comentarios por email en tiempo real, tomándole el pulso a su exposición en todo momento.

Aquí tienes algunos de los comentarios que los visitantes han ido dejando en nuestras audioguías en el transcurso del tiempo:

Y si el museo también desea preguntarle a su visitante por la edad, el género u otros datos no automatizables, ¡es el momento de hacerlo! El museo puede personalizar las preguntas de nuestro cuestionario de feedback a su gusto.

Tanto los datos que Nubart registra de forma automática como los indicados voluntariamente por los visitantes están integrados en nuestros packs de tarifas, que también incluyen la producción de contenidos (traducción y locución). Encontrarás más información sobre nuestras tarifas en nuestra web.

Es posible que, como museo, no sientas la necesidad de ofrecer una audioguía a tus visitantes. Pero… ¿no te gustaría saber más sobre ellos? En ese caso, haz como las compañías aéreas y ¡saluda a tus visitantes con una audioguía Nubart en la entrada de tu avión!

En Nubart producimos audioguías innovadoras y asequibles.

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Sobre Rosa Sala

Rosa Sala es CEO y co-fundadora de Nubart

Berlín / Barcelona https://www.linkedin.com/in/rosasalarose/

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