Rosa Sala
CEO de Nubart
Modelo de ingresos compartidos para audioguías de museos: cómo funciona con Nubart GUIDE
Los museos que quieran ofrecer una audioguía completa, con contenidos producidos si es necesario, pueden hacerlo con una inversión inicial mínima o incluso sin inversión inicial mediante un modelo de reparto de ingresos. Con Nubart GUIDE, el museo vende a los visitantes una tarjeta con un código QR intransferible que les da acceso a la audioguía digital como servicio opcional. Nubart se encarga de la configuración inicial y de las tarjetas y, si es necesario, también de producir los contenidos. A cambio, Nubart cobra una tarifa acordada por cada tarjeta activada. El museo fija el precio de venta al público, hasta el límite acordado, y se queda con la diferencia.
El reparto de ingresos es una de las dos formas de utilizar Nubart GUIDE. Como alternativa, los museos pueden comprar las tarjetas directamente según nuestras condiciones habituales, sin necesidad de firmar un acuerdo de reparto de ingresos. La mayoría de nuestros clientes optan por esta segunda opción.
Nuestro artículo sobre la historia del reparto de ingresos explica por qué este modelo estuvo a punto de desaparecer cuando las audioguías pasaron a los teléfonos inteligentes y cómo un código QR intransferible permite recuperarlo. Si se reenvía el código, no sirve para que otras personas accedan a la audioguía, por lo que una sola venta no se convierte en accesos gratuitos para múltiples usuarios. En este artículo nos centramos en los aspectos prácticos: cómo funciona la colaboración en el día a día, quién asume los costes y qué compromisos pedimos al museo a cambio.
El principio básico: una tarifa acordada por cada tarjeta activada
Cuando se utilizaban audioguías con dispositivos de alquiler, el proveedor solía recibir un porcentaje de los ingresos por el alquiler. Nubart funciona de otra manera. Antes de iniciar el proyecto, Nubart y el museo acuerdan una tarifa por cada tarjeta activada y un precio máximo de venta al público. El museo fija libremente el precio, siempre que no supere ese límite, y se queda con la diferencia entre el precio de venta y la tarifa de Nubart.
Esto tiene tres ventajas prácticas. En primer lugar, el museo sabe exactamente cuánto le cuesta cada venta, independientemente del precio que establezca. En segundo lugar, los costes dependen del número de tarjetas activadas: facturamos periódicamente, normalmente cada mes, las tarjetas activadas durante ese periodo según la tarifa acordada. En tercer lugar, la factura es fácil de comprobar, ya que el museo puede consultar en cualquier momento, a través de su portal privado, cuántas tarjetas se han activado.
Este artículo se centra en el modelo opcional, en el que la audioguía se ofrece como un servicio adicional que solo algunos visitantes compran. En el modelo universal, la audioguía está incluida en el precio de la entrada y todos los visitantes reciben una tarjeta. Ambos modelos se explican en nuestro artículo sobre cómo monetizar una audioguía de museo.
Cómo funciona, paso a paso
- 1 · NubartEnvía las tarjetasLas tarjetas siguen siendo propiedad de Nubart hasta que se entregan a los visitantes.
- 2 · MuseoVende la tarjetaEl personal las ofrece en taquilla o en línea, junto con la entrada.
- 3 · VisitanteEscanea el código QR y activa la tarjetaAl activarla, la tarjeta queda habilitada para ese visitante.Se factura en este momento
- 4 · NubartFactura las tarjetas activadasEl museo puede consultar en cualquier momento el número de activaciones en su portal de clientes.
- Configuramos la audioguía. Nubart GUIDE se basa en una aplicación web progresiva (PWA). La audioguía funciona directamente en el navegador del teléfono y está disponible en todos los idiomas acordados. Los visitantes escanean el código QR y escuchan los contenidos sin tener que descargar una aplicación ni registrarse.
- Entregamos las tarjetas. Las tarjetas llevan el diseño del museo y un código QR individual. Siguen siendo propiedad de Nubart hasta que se entregan a los visitantes, por lo que el museo no tiene que comprarlas por adelantado.
- El museo vende las tarjetas. El personal las ofrece en taquilla o en otros puntos de venta donde los visitantes compran sus entradas. Si el museo vende entradas por Internet, también se puede entregar la tarjeta de audioguía en formato digital durante el proceso de compra.
- El visitante escanea la tarjeta. Al escanearla por primera vez, la tarjeta se activa. A partir de ese momento, el visitante puede utilizar la audioguía durante la visita y volver a escuchar los contenidos tantas veces como quiera. Si se reenvía la tarjeta a otra persona, esta no podrá utilizar el código. Esto es posible gracias a nuestra tecnología patentada LWAC.
- Solo facturamos las tarjetas activadas. Cada tarjeta activada se factura una sola vez, independientemente de cuántas veces vuelva a utilizar la audioguía su titular. Las tarjetas que nunca se activan no se facturan. El museo no está obligado a comprar una cantidad mínima de tarjetas.
- Nos encargamos del stock y de los datos de uso. Supervisamos el consumo de tarjetas y enviamos nuevas unidades antes de que se agoten, de modo que el museo no tenga que gestionar los pedidos. A través de un portal de clientes protegido con contraseña, el museo puede consultar en cualquier momento cuántas tarjetas se han activado cada mes. Esos mismos datos sirven de base para la facturación. Además, el museo tiene acceso a las estadísticas de visitantes de Nubart GUIDE, como los idiomas elegidos y el tiempo de escucha. Nuestro artículo sobre la historia del reparto de ingresos explica por qué el registro compartido de estos datos es importante en este tipo de acuerdos.
Quién asume los costes: el museo paga poco o nada por adelantado
En una colaboración basada en el reparto de ingresos, nosotros asumimos la mayor parte de la inversión inicial. Imprimimos y enviamos las tarjetas, configuramos la audioguía, nos encargamos de su alojamiento técnico y, si es necesario, también producimos los contenidos. Asumimos estos costes inicialmente y los recuperamos gradualmente mediante la tarifa acordada por cada tarjeta activada.
El museo apenas tiene que invertir dinero por adelantado. Si acordamos un pago anticipado al firmar el contrato, este se descuenta de las primeras facturas, por lo que no supone un coste adicional. La principal aportación del museo es organizativa: reservar espacio en taquilla, ofrecer una breve formación al personal y asegurarse de que la audioguía se ofrece activamente a todos los visitantes. Según nuestra experiencia, esto es decisivo para que el proyecto funcione.
Como asumimos los costes inicialmente, los acuerdos de reparto de ingresos se firman por varios años. La duración del contrato debe ser suficiente para que podamos recuperar la inversión con un volumen de ventas realista.
Antes del inicio del proyecto
NubartImprime las tarjetas, configura la audioguía, se encarga de su alojamiento técnico y produce los contenidos si es necesario.
MuseoProporciona los guiones o los contenidos existentes y forma al personal de taquilla.
Durante la vigencia del contrato
NubartEnvía nuevas tarjetas antes de que se agoten las existencias y factura una sola vez cada tarjeta activada.
MuseoOfrece activamente las tarjetas en todas las taquillas y las vende al precio acordado, sin superar el límite establecido.
Una vez amortizada nuestra inversión
NubartSigue gestionando y alojando la audioguía hasta el final de la vigencia del contrato.
MuseoObtiene el derecho a utilizar gratuitamente las grabaciones producidas por Nubart, también después de que finalice el contrato.
Contenidos: los aporta el museo o los produce Nubart
El museo ya dispone de contenidos
Muchos museos ya cuentan con grabaciones o guiones procedentes, por ejemplo, de antiguas audioguías con dispositivos de alquiler o de aplicaciones gratuitas. Si el museo tiene los derechos sobre esos contenidos, podemos incorporarlos a Nubart GUIDE. El museo sigue siendo el titular de los contenidos y nosotros solo los utilizamos para prestar el servicio de audioguía durante la vigencia del contrato.
Nubart produce los contenidos
Si el museo todavía no dispone de una audioguía, podemos producirla a partir de los textos aprobados por el museo. El trabajo incluye la traducción, las locuciones y la edición de audio. En una colaboración basada en el reparto de ingresos, también asumimos inicialmente los costes de producción. El museo no recibe una factura aparte por este trabajo, ya que recuperamos los costes mediante la tarifa acordada por cada tarjeta activada.
Una vez amortizada la inversión en producción, el museo obtiene el derecho a utilizar las grabaciones gratuitamente y sin límite de tiempo para sus propios fines. El contrato establece cuándo se alcanza ese momento y cada factura indica qué parte de la inversión queda pendiente de amortizar.
Más adelante se pueden añadir otros idiomas, nuevas paradas o contenidos para exposiciones temporales. Por lo general, estos trabajos se encargan y presupuestan por separado, por lo que no incrementan la inversión inicial.
Comparación del modelo de reparto de ingresos con otros modelos
Las audioguías se han comercializado mediante distintos modelos de reparto de ingresos. Esta tabla compara los tres que encontramos con mayor frecuencia.
| Aspecto | Dispositivos de alquiler | Audioguía con código QR y pago en línea | Nubart GUIDE |
|---|---|---|---|
| Dónde paga el visitante | En el mostrador de alquiler | En su propio teléfono, después de escanear el código QR | En taquilla o por Internet, junto con la entrada |
| Cómo se remunera al proveedor | Normalmente, con un porcentaje de cada alquiler | A menudo, con un porcentaje de los pagos | Con una tarifa acordada por cada tarjeta activada |
| ¿Quién fija el precio para el visitante? | Normalmente, se acuerda por contrato | A menudo, el proveedor | El museo, hasta el máximo acordado |
| Cómo se contabilizan las ventas | Según los registros del propio operador | Según los registros del procesador de pagos | El museo puede consultar el número de activaciones utilizado para la facturación |
| Qué aporta el museo | Espacio para un mostrador de alquiler | A menudo, nada | Ofrecer activamente la audioguía en taquilla |
| Principal inconveniente | Los costes de personal y de los dispositivos, y la dificultad para controlar las ventas | El visitante tiene que completar el pago después de escanear el código QR, lo que añade un paso al proceso | El éxito depende de que el personal ofrezca activamente la audioguía |
Qué esperamos del museo
Dado que asumimos la mayor parte de la inversión inicial, pedimos al museo que se comprometa a cumplir una serie de condiciones.
La primera es ofrecer la audioguía a todos los visitantes en todas las taquillas y, si dispone de ella, también en la tienda en línea. Por lo general, basta con dar unas breves instrucciones al personal de taquilla.
La segunda es vender las tarjetas, en lugar de entregarlas gratuitamente. Se pueden acordar excepciones de antemano, por ejemplo, para grupos escolares. En esos casos, también se facturará cada tarjeta activada, aunque se haya entregado gratuitamente en virtud de una excepción acordada.
La tercera es mantener el precio de venta al público en el máximo acordado o por debajo de él. El precio influye considerablemente en el número de visitantes que compran la audioguía. Según nuestra experiencia, las ventas tienden a disminuir a medida que aumenta el precio. Nuestro artículo sobre cómo monetizar una audioguía de museo incluye una calculadora que permite analizar la relación entre el precio y las ventas.
La cuarta condición es utilizar una única audioguía digital para esa visita. Durante la vigencia del contrato, el museo no ofrecerá otra audioguía que compita con ella para el mismo recorrido, ya sea una aplicación gratuita, una audioguía en su página web o dispositivos de alquiler. Como financiamos el proyecto por adelantado, necesitamos que los visitantes utilicen nuestra audioguía. Esta condición no afecta a la información general de la página web, las visitas guiadas a cargo del personal, los carteles, los paneles informativos ni los breves audios de accesibilidad que no constituyan una visita completa.
Por último, el contrato debe tener una duración de varios años.
Cuándo encaja este modelo y cuándo no
El modelo de reparto de ingresos con venta opcional funciona mejor en museos que cuentan con una taquilla o recepción donde el personal pueda atender a los visitantes. También es adecuado para museos que quieren generar ingresos con la audioguía en lugar de pagarla directamente y que prefieren ofrecerla como un servicio adicional opcional, en vez de incluirla en el precio de la entrada.
El volumen de visitantes también es importante. Si tenemos que producir los contenidos y recuperar el coste de producción mediante la tarifa por tarjeta activada, el museo necesita recibir un número suficiente de visitantes. Si ya dispone de los contenidos, en cambio, el modelo también puede funcionar para museos más pequeños.
Este modelo es más difícil de aplicar en museos con entrada gratuita que no disponen de taquilla ni de un sistema de cobro. Si el personal no está autorizado a vender productos o servicios, no hay una oportunidad natural para ofrecer la tarjeta de audioguía. Algunos museos de entrada gratuita solucionan este problema con un mostrador de recepción donde cada visitante recoge una entrada gratuita; normalmente, ese punto de contacto es suficiente para ofrecer la audioguía. Si no existe ningún punto de contacto similar, suele ser preferible optar por otro modelo.
Si el museo quiere ofrecer una audioguía a todos los visitantes, resulta más adecuado el modelo universal, en el que la audioguía está incluida en el precio de la entrada. Por otro lado, si prefiere comprar las tarjetas directamente y quedarse con todo el margen de venta, puede hacerlo sin firmar un acuerdo de reparto de ingresos. Ambas opciones se describen en nuestro artículo sobre cómo monetizar una audioguía de museo.
Una nota para los museos públicos
Una colaboración basada en el reparto de ingresos sigue siendo una relación contractual, y los museos públicos suelen estar sujetos a la normativa de contratación pública. La posibilidad de adjudicar el contrato directamente depende del país, del tipo de institución y del valor total estimado del contrato. Nuestro modelo no exime del cumplimiento de estas normas. Si es necesario convocar una licitación, podemos participar en ella y explicar cómo funciona el modelo, incluido el uso de códigos de activación individuales, la facturación por tarjeta activada y los registros de uso verificables.
Si desea saber si una colaboración basada en el reparto de ingresos podría funcionar para su museo, indíquenos cuántos visitantes recibe, cómo acceden al recinto y si ya dispone de contenidos de audio. Estas tres respuestas suelen bastar para que podamos valorar si una colaboración con Nubart GUIDE resulta comercialmente viable para su museo.
Compruébelo usted mismo para su museo: solicite tarjetas gratuitas de muestra para probar la experiencia.
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