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Desarrollo de negocio
Cómo monetizar una audioguía con código QR en un museo
Los museos pueden generar ingresos con una audioguía digital de distintas maneras. Sin embargo, para vender una audioguía a la que se accede mediante código QR existe un requisito imprescindible: el acceso debe ser intransferible.
Un código QR genérico puede compartirse sin límite, por lo que no sirve como producto de pago. Nubart GUIDE utiliza un sistema patentado, Lightweight Web Access Control (LWAC), que convierte cada tarjeta QR en un acceso intransferible, aunque reutilizable por su propietario legítimo.
Así, la audioguía puede venderse individualmente o incluirse en el precio de la entrada, igual que cualquier otro servicio asociado a la visita.
¿Qué modelos de negocio existen para las audioguías de pago en smartphone?
Antes de elegir un proveedor, conviene conocer los distintos modelos que utilizan los museos para cobrar una audioguía digital para teléfono móvil, tanto si funciona en el navegador como si requiere una aplicación. Cada enfoque tiene ventajas e inconvenientes.
1 · Aplicación ("app") nativa con compras integradas. El museo publica una app y los visitantes pagan dentro de la misma aplicación. Este modelo permite ofrecer muchas funcionalidades, pero la mayoría de los visitantes nunca llega a descargar la app: la tasa de adopción para apps suele situarse entre el 2 % y el 3 %. Además, mantener una aplicación exige desarrollo continuo, actualizaciones periódicas y la gestión de las plataformas de distribución.
2 · Código de acceso impreso en la entrada. La entrada incluye un código que permite desbloquear la audioguía. El acceso queda vinculado a la entrada adquirida, pero el visitante debe introducir manualmente el código y, salvo que sea de un solo uso y esté controlado individualmente, puede fotografiarse y reutilizarse.
3 · Código QR genérico más código de desbloqueo de pago. Un código QR situado en un cartel o panel lleva al visitante hasta la audioguía, donde se le solicita un código adquirido previamente en la taquilla. Se evita la instalación de una aplicación, pero aparecen nuevas fricciones: una segunda cola, un código que teclear, posibles errores de introducción y dificultades idiomáticas.
4 · Tarjetas QR intransferibles. Cada visitante recibe una tarjeta con un código QR que solo funciona para su titular. No es necesario introducir códigos ni descargar aplicaciones. Igual que una entrada, puede venderse, reutilizarse por su propietario legítimo y entregarse fácilmente en taquilla o en el punto de información, y tiene la misma facilidad de uso que un código QR "normal". Este es el modelo que emplea Nubart GUIDE mediante LWAC. El mismo código intransferible también puede emitirse digitalmente a través de una API, para museos que venden el acceso online antes de la visita.
Cuando el objetivo es vender la audioguía, los sistemas basados en enlaces públicos dejan margen para el intercambio no autorizado y, por tanto, para la pérdida de ingresos. Cuanto más se parezca el acceso a un ticket de entrada, más sencillo y fiable será el control de la venta. El resto de este artículo se centra en ese modelo, aunque las cifras de adopción que presentamos más adelante pueden servir como referencia independientemente del proveedor o la solución elegida.
Por qué no se puede vender una audioguía a la que se accede mediante un código QR genérico
La mayoría de las audioguías con código QR no son más que un enlace web. Cualquier persona puede hacer una captura de pantalla, reenviarlo o compartirlo con terceros, por lo que resulta imposible controlar quién accede al contenido. Y si no se puede controlar el acceso, tampoco puede venderse de forma fiable.
La diferencia es sencilla: un código QR genérico funciona como un folleto. Una vez que alguien tiene el enlace, puede copiarlo y compartirlo tantas veces como quiera. Una tarjeta QR intransferible, en cambio, funciona como una entrada: solo es válida para quien la posee legítimamente.
Algunos proveedores intentan resolver este problema añadiendo un código de desbloqueo. El visitante escanea el QR y después debe introducir un código adquirido en taquilla. Aunque técnicamente funciona, añade fricción precisamente en el momento más delicado de la experiencia: una segunda cola, un código que teclear, posibles errores de introducción y dificultades idiomáticas. El resultado suele ser una experiencia menos fluida desde el primer minuto de la visita.
Nubart aborda el problema de otra manera: la propia tarjeta actúa como llave de acceso. El visitante la escanea y empieza a escuchar. No hay códigos que introducir, aplicaciones que instalar ni registros que completar. El acceso es intransferible, pero su propietario legítimo puede utilizar la tarjeta tantas veces como quiera.
Cómo LWAC convierte una audioguía por QR en un producto vendible
Lightweight Web Access Control (LWAC) es la tecnología patentada de Nubart que permite que una audioguía por QR funcione como una entrada personal. El acceso sigue siendo tan sencillo como escanear un código QR, pero la tarjeta conserva el control sobre quién puede utilizar la audioguía. Para su propietario legítimo sigue siendo cómoda y reutilizable; para cualquier otra persona, el enlace carece de valor.
Todo funciona directamente en el smartphone del visitante mediante una aplicación web progresiva (PWA). No es necesario descargar ninguna aplicación, crear una cuenta ni proporcionar datos personales. La experiencia es tan simple como abrir una página web, pero con un nivel de control de acceso que permite vender la audioguía de forma segura.
Patente concedida en la Unión Europea, España y Estados Unidos
Tres formas de monetizar la audioguía
Estos son los tres modelos que utilizan con más frecuencia los museos para generar ingresos con una audioguía digital.
1 · Venta de tarjetas por separado
Las tarjetas se ofrecen en taquilla, en el punto de información o en la tienda del museo. Nubart las suministra por 1 € la unidad, tras una cuota única de configuración y un pedido inicial. El museo establece libremente el precio de venta al público —habitualmente entre 2 y 3 €— y conserva íntegramente el margen. No existe ninguna suscripción: las tarjetas simplemente se reponen a medida que se venden. Para quienes prefieran no comprarlas por adelantado, podemos considerar la opción de comercializar la audioguía mediante un modelo de reparto de ingresos con facturación mensual.
En términos económicos: compra cada tarjeta por 1 € y la vende al precio que considere oportuno, conservando la diferencia. En la mayoría de las instalaciones, esto supone un margen de entre 1 y 2 € por tarjeta.
2 · Incluirla en la entrada
Cada visitante que accede al museo recibe una tarjeta, cuyo coste queda integrado en el precio de la entrada. Este modelo logra el mayor alcance y nivel de uso de la audioguía, y se gestiona mediante una sencilla suscripción con reposición automática de tarjetas.
En términos económicos: el coste de la tarjeta se incorpora al precio de la entrada y se recupera con cada visitante, en lugar de mediante una venta independiente.
Nota: el coste por tarjeta en el modelo de inclusión depende del volumen anual. Si un museo decide incluir las tarjetas en el precio de la entrada, Nubart ofrece un precio por tarjeta reducido.
3 · Vender el acceso online, antes de la visita
Para los museos que venden entradas a través de su propia tienda online, el mismo código intransferible puede emitirse digitalmente mediante una API, en lugar de imprimirse en una tarjeta. La tienda online del museo solicita el código en el momento en que un visitante compra su entrada, y lo muestra tanto como enlace como en forma de código QR, de modo que el visitante pueda abrirlo desde el dispositivo que esté usando, ya sea en casa o a la entrada del museo.
En términos económicos: los códigos se suministran en pedidos mínimos más reducidos que las tarjetas impresas, ya que no es necesario fabricar nada. El museo establece su propio precio de venta y conserva el margen, siguiendo el mismo principio que en la venta de tarjetas por separado.
¿Qué tasa de uso puede esperar?
Para comparar distintos formatos de audioguía de forma equitativa, conviene distinguir entre las opciones gratuitas y las de pago. El comportamiento de los visitantes cambia significativamente cuando la audioguía forma parte de la entrada o se ofrece sin coste adicional, frente a cuando se solicita un pago por ella.
| Gratuita para el visitante | Porcentaje de todos los visitantes que utilizan la audioguía |
|---|---|
| Aplicación nativa del museolos visitantes deben buscarla y descargarla | 2,47 % |
| Código QR genérico de Nubartescaneado desde un cartel o póster | ≈10 % |
| Tarjeta Nubart, incluida en la entradaentregada al visitante para que la conserve | ≈12 % |
Cuando la tarjeta se entrega junto con la entrada, aproximadamente una cuarta parte de los visitantes decide llevársela y, de ellos, casi el 48 % utiliza activamente la audioguía. Esto se traduce en una tasa de uso cercana al 12 % del total de visitantes. La explicación es sencilla: una tarjeta física que el visitante recibe y conserva tiene muchas más probabilidades de utilizarse que una aplicación que la mayoría nunca llega a descargar (según nuestro análisis, solo el 2,47 % de los visitantes descarga la aplicación nativa de un museo) o que un cartel que se pasa fácilmente por alto.
| Pagada por el visitante | Porcentaje de los visitantes que compran la audioguía |
|---|---|
| Dispositivo de alquiler tradicionalMuseo Británico / estándar del sector | ≈3 % |
| Tarjeta QR de Nubart, vendida por separadoValor medio entre los museos | 5,61 % |
Un estudio presentado en Museums and the Web 2015 por profesionales del Museo Británico concluyó que aproximadamente el 3 % de los visitantes utiliza la audioguía de la colección permanente, una cifra que suele considerarse representativa del sector. Las tarjetas QR de Nubart alcanzan una media del 5,61 %, es decir, casi el doble. Además, a diferencia de los dispositivos de alquiler tradicionales, el 6,84 % de los usuarios vuelve a consultar la audioguía al menos 12 horas después de la visita, prolongando la experiencia educativa más allá del propio museo.
¿Cuánto debería cobrar por una tarjeta de audioguía?
El museo decide el precio de venta, y ese precio influye directamente en el número de visitantes que adquieren la audioguía. Según los datos de nuestras instalaciones, la tasa de uso se mantiene elevada cuando el precio se sitúa entre 1 € y 3 €, pero disminuye de forma notable a partir de los 5 €, momento en que muchos visitantes dejan de percibir la tarjeta como una compra impulsiva o un complemento asequible de la visita. La calculadora que aparece a continuación utiliza datos reales de instalaciones de Nubart —actualizados anualmente— para estimar cómo se relacionan el precio, la tasa de uso y los ingresos potenciales.
Ejemplo práctico. Un museo con 80 000 visitantes al año que venda las tarjetas a 3 € podría esperar unas ventas de aproximadamente 11 000 unidades y unos ingresos brutos cercanos a los 33 000 € anuales. La inversión inicial de implantación y el pedido de lanzamiento (alrededor de 5 850 €) suelen amortizarse durante los primeros meses de funcionamiento. A partir de ese momento, la audioguía pasa a generar un excedente recurrente año tras año.
Calculadora de rentabilidad
Para tarjetas vendidas por separado. La estimación de la demanda varía en función del precio de venta que introduzca, ya que el precio es uno de los factores que influyen en la decisión de compra de los visitantes.
La tasa de adopción se estima a partir de datos reales de instalaciones de Nubart para el precio seleccionado y se actualiza una vez al año. El uso real también dependerá del perfil de sus visitantes y de las características de su museo. La inversión inicial incluye la configuración del sistema y el pedido inicial de tarjetas.
Museos públicos y de entrada gratuita
Cobrar por la audioguía no tiene por qué perseguir únicamente un objetivo económico. También puede ser una forma de garantizar su sostenibilidad a largo plazo y de distribuir mejor los costes. Una tarjeta opcional permite que quienes realmente utilizan la audioguía contribuyan a financiarla, en lugar de que el coste recaiga íntegramente sobre presupuestos públicos o sobre contribuyentes que quizá nunca visiten el museo. Bien planteado, este modelo permite mantener la accesibilidad de la audioguía dentro de la misión pública de la institución y, al mismo tiempo, hacerla económicamente sostenible.
Más allá de los ingresos
- Información sobre los visitantes — datos sobre idiomas utilizados, tiempo de escucha y patrones de uso, obtenidos de forma compatible con el RGPD y sin necesidad de registrar datos personales. Descubra por qué una audioguía web por QR proporciona información más útil que las aplicaciones o los dispositivos de préstamo tradicionales.
- Donaciones — la audioguía puede invitar al visitante a colaborar o realizar una aportación en el momento más oportuno.
- Un recuerdo que sigue generando valor — la tarjeta funciona también como recuerdo de la visita, y su reutilización posterior prolonga la relación del visitante con el museo mucho después de abandonar sus instalaciones. Algunos museos incluso comercializan la audioguía en formato postal en su tienda.
Cómo se adapta Nubart a ambos modelos
Para las audioguías vendidas por separado, Nubart ofrece un modelo de pago por uso basado en una cuota única de configuración y un pedido inicial de tarjetas, que posteriormente se reponen según las necesidades del museo. Como alternativa, también podemos considerar por un sistema de reparto de beneficios con facturación mensual y sin compra previa de tarjetas.
Cuando la audioguía se incluye con la entrada, el servicio funciona mediante una suscripción con reposición automática de tarjetas. Actualmente, Nubart GUIDE es utilizado por alrededor de 200 instituciones en los cinco continentes, entre ellas bibliotecas nacionales, museos municipales, castillos, bodegas, cuevas turísticas y centros de ciencia.
Descúbralo para su museo: solicite un presupuesto o pida una tarjeta de muestra gratuita para probar la experiencia usted mismo.
Fuente de la cifra de dispositivos alquilados: Mannion, Sabiescu y Robinson, «An audio state of mind», Museums and the Web 2015. Cifras de adopción de la aplicación y de Nubart: análisis interno de Nubart; las cifras de adopción son deliberadamente conservadoras.